Desde los Israelitas hasta los discípulos de Cristo, siempre hubo un problema. Aun las personas que amaban a Dios habían roto su ley, se habían olvidado de el, y vez tras vez, rechazaron sus caminos. En este epidosio vemos la maravillosa verdad de que aunque nos extraviamos, no estamos sin esperanza si nuestra fe esta en el bendito cordero de Dios, nuestro Señor Jesús. Nuevamente nos acompana Alberto Gonzales de Mensajes de Fe y Esperanza.

Was this article a blessing to you?

Share this article or give to support more work like this.